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Es curioso que los mismos que se preocupan por los derechos de las mujeres y los gays en Oriente Medio tengan en la boca el «feminazi» y la «ideología de género» en cuanto se trata de los derechos de las mujeres y los gays occidentales.

Es curioso que quienes exigen a los catalanes y a los inmigrantes que se comuniquen en Español jamás se han preocupado por aprender otra lengua que no sea su lengua materna (y muchas veces su lengua materna ni siquiera la hablan bien).

Es curioso que minutos después del atentado la gente ya estaba vigilando con lupa lo que hicieran las autoridades. Si hablan en catalán se les crítica, si hablan en castellano también. Si van a manifestaciones se les crítica, si no van también. No hay posibilidad de acierto.

Es curioso que se haya aprovechado el atentado para hacer una crítica a las demandas de independencia de Cataluña. Como si, para empezar, las dos cosas estuviesen relacionadas. Como si utilizar un atentado terrorista para fines propios no te hiciera cómplice. Como si no fuese totalmente repugnante.

Es curioso que se quiera impedir la independencia de Cataluña fomentando el odio hacia Cataluña y los catalanes. Para mí, esa es la manera de conseguir justo lo contrario: que tengan más ganas de ser independientes.

Es curioso que no haya un debate respecto al uso desproporcionado de la fuerza por parte de los cuerpos de seguridad.

Se me hace muy curioso que a nadie le de mucho miedo que tras unas horas de investigación la policía pueda convertirse en juez, jurado y verdugo y ejecute varias penas de muerte. Especialmente meses después de que un mosso haya quedado absuelto de dar una paliza a un chaval durante una manifestación. A mí sí que me da mucho miedo, mucho más que el terrorismo, y eso que no vivo en España.

Comprendo que habrá mucha gente que dirá que soy un gilipollas buenista por defender a los presuntos terroristas de los policías que actuaron con tanta celeridad para defender a los ciudadanos. Estoy acostumbrado al hecho de que la gente no comprenda que mañana ellos mismos podrían ser quienes estuviesen en el lugar equivocado, en el momento equivocado y recibiesen un tiro en la cabeza o el corazón que les declare culpables sin proceso previo. Porque ya se nos han olvidado los GAL, las manos llenas de cal son retórica política vacía, y en España todavía no tenemos muy asumido que vivír en democracia incluye el respeto a los derechos de todo el mundo, incluidos los delincuentes, y no porque seamos muy buenos o muy blandos, sino porque no podemos darle permiso al Estado para que vaya matando al primero que se le cruce por delante porque algún día ese podrías ser tú. Sin un juicio, nunca sabremos si esos niños eran culpables. Tal vez no lo eran. Tal vez se metieron en el lío sin saber qué iba a ocurrir y los verdaderos culpables estén ahora riéndose muy lejos de España. La próxima vez podrías ser tú el que reciba un juicio apresurado, aunque no hayas hecho nada malo.

Sí sabemos con seguridad que sin tanto odio éste atentado no habría ocurrido.

Por eso no comprendo que la gente fomente más odio difundiendo información falsa.

Es curioso que la gente que difunde información falsa para fomentar el odio (un delito tipificado en el código penal) se crea mejor que las personas inocentes a las que incitan a odiar.

Es curioso que los que incitan al odio contra los inmigrantes se indignan y llaman racistas a los británicos que inician al odio contra los inmigrantes después del Brexit. Especialmente teniendo en cuenta que Reino Unido es mucho menos racista que España, el número de gilipollas racistas y xenófobos es mucho más bajo y los ataques mucho menos virulentos.

Escurioso que la buena gente progresista se haya apresurado a sentar cátedra sobre la diferencia entre islámico e islamista y se hayan quedado tan a gusto. Como si hiciésemos diferencia entre «ataques cristianos» y «ataques cristianistas» cada vez que un chalado (o una organización de chalados) usan el cristianismo como excusa para matar a un puñado de gente que no les gusta. Aunque sí que llamamos «ultracatólico» a Hazte Oír. Como si matar gente (o fomentar el odio hacia ella) tuviesen algo que ver con el islam o el catolicismo (no, no tienen nada que ver, ambas son religiones de paz).

Es curioso que quienes nunca sufrieron opresión alguna sean los primeros en reivindicar el derecho a la libertad de expresión junto con un derecho implícito de tener un auditorio y que todos les tengamos que escuchar cada vez que se les ocurre lanzar cualquier proclama discriminatoria idiota. ¿Su obligación de respetar los derechos de los demás? Nunca existió ni tienen noticias de ella.

Es curioso que gente de buen corazón y mejores intenciones se lance a decir en Facebook que si algún musulmán siente miedo de ir por la calle, ellos le acompañan y se queden tan anchos. Ahora se va a poner de moda abrazar musulmanes como hace un año estaba de moda abrazar árboles.

Es curioso que la gente crea que los musulmanes son una mente colmena. Si mi amigo musulmán ve en Facebook que acompaño musulmanes por la calle, ya lo saben todos los musulmanes de mi ciudad. La mañana del atentado todos los musulmanes se levantaron sabiendo que alguien iba a atentar en las ramblas (o quizá lo avisaron en el grupo de Whatsapp «musulmanes atentando en Barcelona»).

Es curioso que gente que jamás ha puesto un pie en un país donde la religión mayoritaria sea la musulmana se llena la boca diciendo «¿Y si yo quiero ir a poner una iglesia en tu país?», dando por sentado que no se puede practicar la religión católica de manera abierta en ninguno de esos países porque para ellos es lo mismo Túnez, Líbano, Arabia Saudí, Egipto, Irán o Siria, y también es lo mismo estar en tiempos de paz que en tiempos de guerra, y además no van a viajar para comprobarlo con sus propios ojos.

Es curioso que esa supuesta opresión a los católicos (que puede ser o no ser cierta) les parece un motivo suficiente para ejecutar ellos mismos la misma opresión sobre las personas musulmanas. Supongo que es la misma lógica que lleva a pensar que si veo a otro robando entonces está bien que yo robe, y que ha hecho que en España la corrupción y el latrocinio estén por todas partes.

Es curioso que los españoles seamos racistas hasta cuando queremos demostrar que no lo somos.

Hay muchas cosas que no entiendo últimamente y no puedo evitar pensar que hay algo que está mal. Muy mal. Terriblemente mal. Pero ¿qué sé yo? No soy más que un machista, racista, transfóbico y un poquito homófobo* inmigrante pobre español que ya se acerca a los cuarenta años todavía sin tener dónde caerse muerto . Una persona con muy pocas luces. Mejor dejo de decir tonterías que ofenden a muches y no ayudan a nadie y me voy a ver vídeos de gatitos en YouTube.

*Todas éstas cosas no me las he inventado yo: son apelativos que alguien me ha dedicado en Facebook en algún momento de los últimos meses.